Audiolibro para niños y jovenes del cuento de Blanca Nieves disponible en nuestro Cnal de Youtube con nuestra colección Promonet Juvenil. Cuentos Ilustrados para niños 😊👨👩 MIENTRAS bordaba al pie de su ventana la reina de un lejano país, se pinchó un dedo con la aguja y, al instante, la sangre salpicó la nieve que caía sobre la ventana del palacio. ― ¡Oh, Dios mío! -dijo la reina -me harías muy feliz si me dieras una hija blanca como la nieve, con la carita sonrosada como la de los ángeles y el cabello negro cual el ébano. Efectivamente, Dios complació a la soberana dándole una hermosa hija. La madre la llamo Blanca Nieves, en recuerdo del día en que se la había pedido. Por desgracia, Blanca Nieves quedó huérfana pronto y el rey volvió a casarse. La nueva reina, que era bella, pero también muy orgullosa, recibió un día como obsequio de un hada mala un espejo mágico, que le respondía todas las preguntas que le hacía sobre su propia ...
Ángel, que en idioma griego, se escribe "aggelos" significa mensajero o espíritu celestial considerado como intermediario, entre Dios o los dioses y la humanidad.
Ángel, que en idioma griego, se escribe "aggelos" significa mensajero o espíritu celestial considerado como intermediario, entre Dios o los dioses y la humanidad. Todas las religiones están relacionadas con el vínculo que los seres humanos tienen, o deben tener, con el reino sobrenatural. En la antigua religión griega, en el judaísmo, en el cristianismo y en el islam se piensa que esta relación incluye a los ángeles, enviados como mensajeros divinos a la humanidad para instruirlos, informarlos o dirigirlos. Un ángel puede actuar también como guardián protector, como guerrero celestial e incluso como poder cósmico. Más aún, la línea divisoria entre un ángel bueno y un ángel malo (o demonio) está a veces poco clara. Por lo tanto, los ángeles pueden describirse, en general, como poderes personificados, mediadores entre lo divino y lo humano.
Incluso a pesar de su absoluto monoteísmo, el antiguo Israel fue capaz de asumir la imagen de un concilio de dioses convirtiendo a todos ellos en ángeles que sirven a un solo dios, lo mismo que los cortesanos terrenales sirven sólo a su rey. Esta aceptación de una creencia en la existencia de ángeles se desarrolló de forma relativamente fácil porque tanto los dioses menores como los ángeles podían ser llamados hijos de Dios. En el pensamiento hebreo tradicional se asumía que los ángeles tenían la forma de varones humanos, por lo que podían ser confundidos con hombres. Generalmente, la angelología judeocristiana divide a los ángeles en tres jerarquías, cada una de ellas integrada por tres coros. La primera jerarquía incluye a los coros de serafines, querubines y tronos; la segunda, a los coros de dominaciones, potestades y virtudes; la tercera, a los coros de principados, arcángeles y ángeles propiamente dichos.
Después de la cautividad de Babilonia sufrida por el pueblo judío entre el 597 y el 538 a.C., el pensamiento judaico con respecto a los ángeles fue considerablemente alterado y enriquecido. Basándose en el arte mesopotámico, los artistas y escritores comenzaron a dotar de alas incluso a los serafines antropomórficos, y se desarrolló un interés por las prendas de los ángeles, sus nombres y sus categorías. Además de la influencia mesopotámica, la tradición dualista persa añadió otra dimensión a la angelología hebrea, postulando ángeles hostiles y destructivos que se rebelaban contra Dios. Los esenios, por ejemplo, veían el mundo como un campo de batalla, la escena de un combate entre el espíritu de la Verdad y el espíritu del Mal, este último, un poder demoníaco opuesto a Dios llamado Belial.
Posteriores desarrollos, tanto en el judaísmo como en el cristianismo, mostraron un importante crecimiento del mundo angélico, no menor al hecho de la continuidad de la antigua práctica de aceptar a los dioses de religiones politeístas convirtiéndolos en querubines. Aunque la creencia en los ángeles es ampliamente testificada en la Biblia, muchos teólogos, a pesar de todo, sugieren que el concepto fue adoptado por los escritores bíblicos tanto como mecanismo literario para personificar la presencia divina, como un medio para degradar a los dioses de religiones politeístas.
Basándose en las tradiciones del judaísmo y el cristianismo, que eran consideradas como auténticas revelaciones anteriores a la revelación final de Mahoma, el islam desarrolló su propia jerarquía angélica. Muchos de ellos, tales como los arcángeles Miguel y Gabriel o los portadores del trono de Alá (un león, un águila, un toro y un hombre), muestran su clara inspiración judeocristiana. La religión preislámica árabe era politeísta, lo que explica el desarrollo en el islam de una jerarquía de tales espíritus celestes.
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